La Conexión Gernsback
Poco antes de la demolición de la torre Wardenclyffe, Hugo Gernsback, un viejo conocido de Tesla, reanudó su relación con el inventor. Gernsback era editor de la revista The Electrical Experi-menter (El Experimentador Eléctrico), secuela de la publicación anterior Modern Electrics. Ambas revistas eran similares en muchos aspectos a PopularElectronics y Electronics Now, revistas actualmente publicadas todos los meses por Gernsback Publications, Inc. A lo largo de su vida, Gernsback publicó una gran variedad de revistas dedicadas a la tecnología eléctrica y temas relacionados.
En su juventud transcurrida en Luxemburgo, Gernsback escuchó por primera vez noticias sobre Tesla, y quedó fascinado con sus logros. Siempre recordó una fotografía de Tesla que mostraba arcos de alta frecuencia de corriente pasando a través del cuerpo eléctrico del inventor. Su admiración por Tesla continuó durante toda su vida. Gernsback emigró a los Estados Unidos en 1903, a los 19 años, luego de estudiar electrónica en Europa. Ambos se encontraron por primera vez en 1908, y luego Gernsback siguió en la prensa los informes sobre las actividades de Tesla.
Siendo científico e inventor eléctrico por sí mismo, Hugo Gernsback obtuvo 37 patentes a lo largo de su vida. Mucha gente lo reconoce como el "padre de la ciencia-ficción moderna", ya que Gernsback publicó varias historias de ciencia ficción. Pero es más conocido como editor de trabajos de ciencia ficción de otros autores populares en varias publicaciones que dirigió entre los años 1910 y 1967, cuando murió.
En 1916 Gernsback invitó a Tesla a publicar un artículo sobre el transmisor de potencia y el proyecto Wardenclyffe. El artículo fue publicado en la edición de marzo de 1916 de The Electrical Experimenter. Tesla necesitaba la modesta retribución que Gernsback le ofreció por su trabajo. Gernsback estaba orgulloso de publicar un artículo sobre un proyecto que, de haber prosperado, hubiese convertido varias predicciones de la ciencia ficción en realidad.
En 1919 Tesla escribió una serie en 6 partes titulada "Mis inventos", también publicada en The Electrical Experimenter. Los artículos de y sobre Tesla aún fascinan a los lectores de Gernsback.
Tesla aún tenía ideas a desarrollar en mente. Con la evolución del tiempo, algunas de ellas entraron en el reino de la ciencia ficción mientras otras parecen violar las leyes de la naturaleza. Entre sus ideas más fantásticas se incluyen una máquina para capturar y utilizar energía de rayos cósmicos, una técnica para establecer comunicación con otros planetas y un arma de partículas-de-rayos para destruir una armada de 10.000 aeronaves a 250 millas de distancia.
Muchas de sus ideas eran más prácticas, y ocasionalmente vendía los derechos a terceros para que desarrollen sus conceptos. Particularmente innovadores son sus diseños para un velocímetro de automóvil y una luz delantera locomotiva. Con estas ventas obtenía pequeñas cantidades de dinero, pero dadas sus innumerables deudas, vivió en un estado rayano a la pobreza por el resto de sus días. A pesar de sus problemas financieros crónicos, Tesla siempre intentó brindar una imagen personal sofisticada y elegante.
En 1934 la Westinghouse Corporation evitó que terminara en la calle al pagarle sus rentas y un estipendio mensual como consultor. A cambio, Tesla desechó su acusación de que Westinghouse había violado sus patentes sobre inalámbricos. En 1937 el gobierno de Yugoslavia recompensó a Tesla con una pensión mensual de $600. Avidos acreedores aguardaban ansiosos el envío de estos fondos.
Hacia el final de sus días, Tesla se tornó en un ser ermitaño y excéntrico. Sólo establecía relación con palomas que el mismo cuidaba y alimentaba. Tesla murió solo en una pequeña habitación de hotel el 7 de enero de 1943 a los 86 años.
En la catedral de Nueva York donde se llevaron a cabo sus funerales se reunieron más de dos mil personas. Arribaron tributos de notables figuras políticas y científicos de todo el mundo, incluidos tres premios Nobel.
Hugo Gernsback, gran admirador del famoso científico e inventor, fue uno de los primeros en ser notificados de su muerte. Gernsback mandó construir una máscara mortuoria de cobre con la imagen del sabio científico que aún se conserva en sus oficinas como un recuerdo personal.
Gernsback creía que Tesla fue el más grande inventor de todos los tiempos. Su admiración por Tesla está mejor retratada en el siguiente homenaje que escribió en la edición enero de 1919 de The Electrical Experimenter.

NIKOLA TESLA